El caballo Pura Raza Española y por qué es el alma de Andalucía
Una raza preservada por monjes desde 1476. Hoy, los más de diez caballos del Cortijo son los descendientes directos de aquellos linajes cartujanos.

Cuando un visitante entra a los establos después del show, lo primero que dice no es "qué bonitos". Es: "se dejan tocar". Y es verdad. El caballo Pura Raza Española —el cartujano, en su variedad más codiciada— es uno de los caballos más equilibrados del mundo. No por casualidad: lleva más de cinco siglos siendo criado para serlo.
Origen en 1476
En 1476, los monjes cartujos de Jerez de la Frontera comenzaron a criar caballos de manera sistemática, seleccionando los individuos más nobles, equilibrados y obedientes. Querían un caballo que sirviera para el trabajo de campo, para la doma vaquera y, llegado el momento, para la guerra. Lo que crearon fue algo distinto: un caballo capaz de bailar.

Durante siglos, los reyes europeos competían por hacerse con un cartujano. Felipe II envió ejemplares a las cortes de medio continente. Los caballos de las pinturas de Velázquez son, casi sin excepción, españoles. La Escuela Española de Equitación de Viena —y por supuesto la Real Escuela de Arte Ecuestre de Jerez de la Frontera y su espectáculo «Cómo bailan los caballos andaluces»—, las más prestigiosas del mundo, siguen trabajando hoy con descendientes directos de aquellos caballos.
Los caballos del Cortijo
Tenemos decenas de caballos en activo, y otros tantos en formación. Cada uno tiene su nombre, su carácter y su número en el espectáculo. Algunos hacen doma de Alta Escuela. Otros doma Vaquera como el número de la garrocha, de manejo del ganado como la cobra, o baile acompañando a una bailaora.
"Un caballo no se doma a la fuerza. Se doma con tiempo, con paciencia, con cariño. Si lo doblas a la fuerza, lo rompes."
— Antonio Sánchez
La visita libre a los establos
Después del espectáculo, abrimos las puertas. Puedes entrar a los boxes, acariciar a los caballos, sacarles fotos, hacerles preguntas a los jinetes. No hay tiempo límite. Es lo que más disfruta la gente, y también es lo que más nos une a nosotros con los visitantes.

